Las relaciones de pareja se construyen y transforman con el tiempo, pero a veces surgen conflictos que se repiten, distancias afectivas o crisis que generan confusión y dolor.
La terapia ofrece un espacio seguro y neutral para poner en palabras lo que insiste en la relación, explorar los afectos que emergen y los patrones que atraviesan la experiencia.
A lo largo del proceso se acompaña a comprender cómo cada persona se sitúa frente a la relación, elaborar los conflictos internos y abrirse a nuevas formas de relacionarse. El objetivo no es decidir quién tiene razón, sino acompañar la comprensión de los propios deseos y los del otro, reconocer y aceptar la diferencia del otro, y sostener decisiones más conscientes sobre cómo continuar juntos o por caminos separados.
La terapia puede ser útil cuando la pareja atraviesa dificultades en la comunicación, conflictos frecuentes, problemas de confianza, distanciamiento emocional o momentos de crisis importantes.
También puede ser un espacio para fortalecer la relación y mejorar la comprensión mutua.
Generalmente las sesiones se realizan con ambos miembros de la pareja. En algunos casos pueden realizarse sesiones individuales si el proceso terapéutico lo requiere.
El objetivo de la terapia no es necesariamente evitar una separación, sino ayudar a la pareja a comprender su relación y tomar decisiones más conscientes sobre su futuro.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 50 minutos.
La duración depende de las dificultades que esté atravesando la pareja y de los objetivos que se quieran trabajar. Cada proceso terapéutico es diferente.
Sí. Las sesiones pueden realizarse de forma presencial o mediante terapia online, según las necesidades de la pareja.